jueves, 11 de febrero de 2010

CONVERSACIÓN ENTRE MANOLO Y ANTONIO.

-¿A dónde vas, Manolo?
-¡Ah! No te había visto, Antonio. Voy a ver al Señor zapatero haber si me puede arreglar estos zapatos, que mira, tienen un agujero. Me los compré hace poco y poco me han durado, como ando tanto... es aquí el resultado.
-Yo también tendría que verlo, y pedirle que a ver si me sube el sueldo, que me tape los agujeros que son muchos los que tengo...
-Ay, amigo, creo que equivocado llevamos el camino. Tú te refieres al presidente y yo voy al zapatero de ahí enfrente. Que aunque sea zapatero remendón, también se merece llamarle Señor.
-Bien merecido lo tiene, que es persona responsable y educada, y todo el mundo lo quiere por lo bien que trabaja. Lo que yo te decía Manolo, acerca del otro Zapatero sólo era una broma, porque verle sé muy bien que no puedo. Pues de sobras sé que ni tú ni yo lo podemos ver, y aunque así fuera, ¿Qué íbamos a hacer...?
-Pues ya ves, lo que estamos haciendo, cada uno con lo suyo, a veces llorando y a veces riendo. A veces alegres y a veces maldiciendo, despacio o corriendo, y yo buscando el trabajo que no tengo. Hacer buena cara aunque llores por dentro, levantarte de prisa antes de caer al suelo y no dejarte hundir por la desesperación sin consuelo. La vida es así, lo que para ti es malo, a otro le será bueno, y para complacernos, debe ser cosa muy difícil para el gobierno.
-Visto así, quizá tengas razón porque todos queremos lo mejor. Pero para eso está el gobierno, ¿No? Para que gobierne y vele por el bienestar del ciudadano, que bien sabrás que para ello, todos pagamos. Yo pago mis impuestos como manda el reglamento, porque aunque soy pobre, soy cumplidor y serio. No quiero que de mí se diga lo que se dice de esos pillos, que teniendo más que tú y yo, se apoderan de lo que no es suyo llenándose los bolsillos.
-¿Sabes lo que yo quisiera Antonio? Que hubiera mucho trabajo, trabajo para todo el mundo, para el viejo y para el joven y hasta para el vagabundo, y así se vería el interés de cada uno. Porque no te creas, no todos son como nosotros, que si no tenemos trabajo nos amargamos la vida... ¡Que carajo!
-Ay Manolo, nuestro temple es diferente. Nos tomamos las cosas muy en serio, y total para qué, si de todas formas no tienen remedio. Nos pasamos la vida sufriendo por esto, por aquello... que si estás de deudas hasta el cuello... En fin, qué te voy a decir que tú no conozcas, si los dos vamos en el mismo barco, con el mismo capitán y los mismos mandos.
-Bueno, Antonio, yo me quedo aquí que ya he llegado. Me alegro de haberte visto porque con tu charla me he desahogado.
-Lo mismo digo, Manolo, yo sigo, que voy a ver si veo a Bartolo. Dicen que no anda muy bien de salud, ya ves, cuando más tranquilo estás te llega la enfermedad y se te apaga la luz.
- Así es, cuando estás bien no te das cuenta que un día llegará a tu puerta y sin saber cómo pierdes la salud que tan segura la crees. Y entonces empiezas a luchar por ella, porque la vida es bella y porque quieres volver a ser el mismo de ayer.
-Que te vaya bien con el zapatero, a ver si te arregla ese zapato y te lo deja como nuevo.
-Eso espero. ¡Ah! Y saluda a Bartolo de mi parte, dile que si puedo iré a verlo mañana por la tarde.

7 comentarios:

Piedad dijo...

Os doy las gracias anticipadas por vuestros comentarios y visitas a este humilde espacio, observando la conversación de Manolo y antonio, dos amigos que por lo que se puede observar, tienen los mismos problemas que la mayoría de la gente. Es decir, sueldo bajo y falta de trabajo, enfermedad de los pobres...

Un saludo en nombre de los dos.

Beatriz dijo...

Que bien escribes Piedad. En mi país (Argentina)pasa lo mismo y ya hay tres generaciones de gente que nunca trabajaron y viven de los planes del Gobierno. Mientras que los que gobiernan sólo se preocupan por llenarse los bolsillos. Y también es cierto que la salud es lo más importante y si sólo nos damos cuenta de cuidarnos cuando nos falta.Te deseo que pases un lind fin de semana.

Chus dijo...

A mi también me ha gustado tu dialogo. Así estamos todos, pero lo mas importante, la salud.

UN BESO Piedad.

Isabel dijo...

Y entre renglón y renglón se te cuelan los versos , ya veo.
Para ser un buen zapatero, se debe querer hacer bien el oficio y no garantiza nada que uno se llame así para saber poner bien los remiendos y tapar los agujeros de tal manera que los zapatos parezcan nuevos. Y es que esta piel de toro nuestra anda ya muy mal remendada y un muy buen artesano necesitaría para dejarla como nueva.
Un abrazo Piedad

Adrisol dijo...

muy profunda esta conversación...
para reflexionar, sin dudas!!!

besitos desde el corazón

Mariaisabel dijo...

Hola Piedad, he estado un par de meses alejada del blog y de internet, pero ya estoy de vuelta.
Muy buen escrito el tuyo, como siempre.
A ver si te mando un email un día de estos.
Un abrazo muy grande
mariaisabel

Sílice dijo...

Hola querida Piedad, hoy me acordé de tí y entré a tu blog para ver qué has escrito durante estos varios meses que he estado como en otro planeta. Pude ver que estás escribiendo muy bien, creo que mejor cada vez porque comparo la Conversación de Manolo y Antonio con escritos anteriores. Además está muy linda tu forma de expresar la situación que es común a muchos ciudadanos de muchos países y nos das un mensaje esperanzador. ¡Muy bien!