martes, 20 de septiembre de 2016

HOY TOCA POESÍA

CON PALABRAS SENCILLAS

 

Hay algo dentro de mí…

Dentro de esta cabecita loca,

que da vueltas por salir

y posarse en los labios de mi boca.

 

Es un pensamiento…

Y el deseo de decir:

¡tengo el sentimiento

de no saber escribir!

 

De expresar aquello que siento

con palabras primorosas

y lanzarlas al viento

envueltas con pétalos de rosas.

 

Porque eso que siento,

que da vueltas dentro de mí,

es algo que yo entiendo

pero no lo sé decir.

 

Quiero decir tantas cosas…

Lo grande que es un amanecer,

el amor de las personas…

Cuando estas, se quieren bien.

 

Por eso, hay algo dentro de mí,

de esta cabeza mía,

que da vueltas por salir

sin saber como lo haría.

 

Quiere decir que ama y siente,

que se le rompe el corazón,

cuando se mata a la gente

como el que va de diversión.

 

Cuando harden los bosques

por imprudencias humanas,

cuando se habla de guerras,

de intereses y armas.

 

Por eso, este sentimiento

que hay dentro de mí,

quiere gritar a los cuatro vientos

que el mundo sea feliz.

 

Que cesen las guerras,

que  reine la paz,

que coman los niños

y rían de felicidad.

 

Y si eso ocurriera

y yo lo viera antes de morir,

me iría satisfecha

por haber sabido escribir.

 

Por expresar los sentimientos

que llevo en el corazón,

con palabras sencillas

lo grande que es el amor.

 

Piedad Martos Lorente

 

 

septiembre 2016

sábado, 10 de septiembre de 2016

ABUELO JUAN CON SU NIETO

ABUELO ESCUCHANDO LA RADIO

 

Pablo: ¿Abuelo…? ¿Abuelo…?

Juan: ¿Me llamabas, Pablito?

Pablo: No me llames Pablito, abuelo, que ya soy mayor para ese diminutivo.

Juan: Vale, hombre, vale. Tú serás mayor, pero para mí sigues siendo el niño al que le contaba cuentos sentado sobre mis rodillas.

Pablo: Sí, pero hace mucho tiempo de eso.

Juan: Tienes razón, el tiempo pasa muy rápido y ya eres un hombre hecho y derecho. Bueno, ¿qué querías?

Pablo: Nada, abuelo, que te he visto tan entusiasmado con los auriculares que he sentido curiosidad por saber lo que escuchas.

Juan: Ah, ¿era eso? Nada, no escuchaba nada de particular. Solo escucho música y anuncios, que eso nunca falta en esta emisora. Ahora anuncian el colchón de la Piquer…

Pablo: ¿El colchón de la Piquer?

Juan: Sí, parece ser que es el mejor colchón que hay ahora en el mercado.

Pablo: ¿Pero no era el baúl de la Piquer lo que se decía siempre?

Juan: Claro, así es. Pero ahora también está el colchón.

Pablo: ¿La Piquer también llevaba en sus giras el colchón?

Juan: ¡Y qué sé yo! Se supone que no, que lo que radian ahora es un colchón, que por lo que sea, le han puesto ese nombre. Quizá sea el nombre de su creadora.

 

Pablo: Abuelo, yo venía a decirte que me voy a la playa. ¿Te quieres venir conmigo?

Juan: Pues no me desagrada la idea… Pero es que veo tan poco, que igual te voy a servir de estorbo, aunque un baño EN EL MAR no me iría mal.

Pablo: Pues si te quieres venir, a mí no me importa ayudarte lo que sea menester. Además, voy solo.

Juan: Pues si vas solo, creo que sí me voy a ir contigo. Espera un momento que cojo el bañador.

Pablo: Ah, no, eso no. No necesitas bañador…

Juan: ¿Cómo que no? ¿Es que tú te bañas en pelotas?

Pablo: Así es, abuelo. A la playa que yo voy no necesitas bañador.

Juan: ¡Tú estás loco! ¿Tú crees que voy a ir yo a una playa de esas a mis ochenta años?

Pablo: ¿Y qué pasa?

Juan: pasar, lo que se dice pasar nada. ¿Pero tú ves bien que yo me ponga en pelotas delante de toda esa gente, que seguramente todos serán jóvenes? ¡Yo, con mi cosita marchita, arrugada y encogida…! ¡Y por si faltaba algo, estoy medio ciego para no poder disfrutar con la VISTA…!

Pablo: No te creo, abuelo. Con lo fuerte y erguido que tú estás, ahora me vas a venir con ese cuento. Anda, anímate, que no será para tanto, jejeje.

Juan: No será para tanto, pero piensa que no tengo veinte años como tú.

Pablo: Bueno, pero tampoco estará tan arrugado como dices, porque la cara la tienes bien estirada.

Juan: Dejémoslo así. Ahora no vamos a entrar en detalles, ni vamos a descubrir qué parte del cuerpo está más o menos arrugada. Sigue con tus planes, que yo seguiré escuchando la radio. Cada edad requiere lo suyo y esas cosas no son para mí. Tenemos que vivir la etapa que nos corresponde en el momento que toca. No queramos que yo viva como tú, ni tú hagas las cosas que yo hago. Disfruta ahora que eres joven, pero recuerda lo que te enseñé de niño: siempre con educación y respeto hacia los demás, porque la educación no está reñida con la diversión.

Pablo: Ay, abuelo, todavía con el mismo discurso de siempre. No te preocupes, que sé comportarme como Dios manda… mejor dicho, como tú me enseñaste.

Juan: Me alegro que lo tengas presente… ¡No olvides nunca los consejos de tu abuelo!

Pablo: ¿Cómo voy a olvidar los consejos del mejor abuelo del mundo? ¡Eso nunca!

Adiós, cuídate mucho.

Juan: Hasta luego… Ah, y disfruta en la playa.

 

Piedad Martos

 

septiembre 2016

sábado, 3 de septiembre de 2016

ABUELO JUAN Y SUS OCHENTA

CUMPLEAÑOS

 

Eva: Buenos días, señor. Que tenga feliz día de su cumpleaños.

Juan: Gracias, mujer. Ya sumo uno más.

Eva: ¿Cuántos en total, señor?

Juan: Un montón, hija, un montón. Ochenta.

Eva: Pues eso es bueno, sumar cuantos más mejor.

Juan: Sí, claro… lo malo es que pesan cada vez más. Si no fuera por ti, yo ya no puedo hacer muchas cosas de las que hacía antes.

Eva: Pero para eso estamos los jóvenes, para hacer lo que ustedes no pueden. ¿Qué haríamos nosotras entonces?

Juan: Tienes razón, no he dicho nada. Por cierto, ¿Cuándo me dijiste que te tomarías unos días de descanso?

Eva: Mañana, señor. Pero no se preocupe por nada, que no estará solo. Vendrá su familia y yo ya le tengo todo preparado para que no tenga que hacer nada. Tiene la ropa limpia y ordenada para que usted la coja cuando la necesite.

Juan: Gracias, mujer. Qué buena eres. Qué haría yo sin ti.

Eva: Gracias a usted, señor, que me ha dado trabajo.

 

(Por la tarde)

 

Juan: Me parece que llaman a la puerta.

Eva: Sí, voy a ver quien es.

 

Carlos, Claudia, Pablito, Ester: Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos, cumpleaños feliiiz.

Juan: (emocionado) ¡Qué sorpresa! ¡Gracias, hijos míos! ¡Qué sorpresa más agradable!

Carlos: Pues prepárate que hay más (adelante, indicó Carlos con la mano mirando hacia la puerta de entrada. Un grupo de personas hacen su entrada cantando mientras se dirigen a él para saludarlo).

Juan: (no sabe si reír o llorar) ¡Mis sobrinos, mis amigos…! ¡Qué alegría me habéis dado!

Grupo: ¿Qué pensabas, que nos habíamos olvidado de ti?

Claudia: Coja aire, que ahora va a soplar las velas y después a brindar con toda la familia y sus amigos.

 

(La escena era de lo más alegre. Hablaban, reían, cantaban, comieron pastel y brindaron todos juntos.

Esa tarde, Juan fue el hombre más feliz del mundo, y es que no se necesita mucho para sentirse  dichoso. Una llamada telefónica… una visita a tiempo… un gesto cariñoso… una atención inesperada… Puede ser el mejor de los regalos. Cualquier cosa de estas pequeñeces te puede hacer sentir acompañado y querido.)

 

Piedad Martos

 

agosto 2016

domingo, 28 de agosto de 2016

LAS CONVERSACIONES DEL ABUELO JUAN. 1

PADRE E HIJO

 

Carlos: Hola, papá.

Juan: Ah, ¿eres tú, hijo? Dios te guarde.

Carlos: ¿Cómo estás?

Juan: Pues ¿cómo quieres que esté? Bien, pero… Me siento muy solo. Cada vez encuentro más en falta la compañía de tu madre.

Carlos: Mamá hace muchos años que nos dejó, ya tendrías que haberte acostumbrado a su vacío.

Juan: ay, hijo mío, cómo se ve que tú no sabes lo que es eso, y Dios quiera que no lo sepas nunca, porque es muy doloroso. Cuanto más mayor se hace uno, más necesitas la compañía de tu pareja, si es que te llevas bien con ella, claro está. Tu madre y yo nos llevábamos tan bien… que ahora no puedo olvidarla por mucho que lo intento.

Carlos: Te tienes que acostumbrar, papá. Además, no estás solo, tienes a la chica que te cuida y te hace compañía.

Juan: Ya lo sé que no estoy solo, pero la compañía de mi mujer no la cubre nadie. Nosotros que siempre hemos estado unidos para todo. Tomar decisiones, proyectar, hacer y deshacer… Y encima estoy perdiendo la vista. Cada vez veo menos y eso me hace sentirme inútil.

Carlos: Otra cosa a la que también te tienes que acostumbrar. Ya sabes lo que dijo el médico.

Juan: Sí, ya lo sé, pero... En fin, vamos a cambiar de tema. ¿Cómo están los chicos y tu mujer?

Carlos: Ellos están bien.

Juan: Parece mentira que los jóvenes se olviden tan fácilmente de los abuelos. Habiéndose criado con nosotros. Hace tanto que no los veo… Creo que ya no los conocería si los viera por la calle.

Carlos: Están ocupados con los estudios y no tienen tiempo para nada.

Juan: Ya me imagino, pero una visita de vez en cuando no estaría mal.

Recuerdo cuando me ponía a Pablito en mis rodillas y le hacía el caballito. Le contaba cuentos antes de irse a dormir y luego, cuando el sueño le vencía dormía plácidamente como los ángeles, con aquella dulzura en su rostro.

Yo me encargaba del niño y tu madre de Ester… ¡Y qué felices éramos los cuatro!

Carlos: Papá, los tiempos cambian y hay que aceptarlo todo, vivir nuevas etapas con nuevos acontecimientos a medida que estos van llegando.

Juan: Si lo intento, hijo. Pero hoy estoy yo muy nostálgico. Si tuviera a tu madre conmigo… lo vería todo de otro color.

Carlos: Ya les diré a los chicos que vengan a hacerte una visita.

Juan: A ver si es verdad, hijo. Dale un beso a Claudia y dile que me acuerdo de ella.

Carlos: Gracias, papá. Cuídate mucho.

 

Piedad Martos

 

agosto 2016

viernes, 19 de agosto de 2016

DIA DE MI CUMPLEAÑOS

Mis pinceles son tijeras

mis pinturas cartulinas,

los dibujos ilusiones

que en la mente llevo escondidas.

 

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SUMO Y RESTO

 

Sesenta y ocho años son

los que ya cargo a la espalda,

sesenta y ocho peldaños coronados

de una escalera privada.

 

Hoy llego al número sesenta y ocho

acompañada de familiares y amigos,

con la sombra            que oscurece mi andadura

porque así lo quiso el destino.

 

Sesenta y ocho años vividos

con momentos alegres y dolorosos,

con sueños frustrados

y días felices y gozosos.

 

Uno más en la mochila

y uno menos por restar,

cada año resto y sumo

¡Y siempre tengo uno más!

 

Uno más para contar

la experiencia adquirida,

escribiendo anécdotas

de las vivencias vividas.

 

Quiero seguir sumando…

que se dejen sentir,

pues en el fondo del alma

¡Yo me siento juvenil!

 

Me divierte jugar con los números,

cambiarlos de posición,

si primero pongo el ocho

el resultado… uf, ¡todavía no lo quiero yo!

 

Prefiero sumar + seis ocho

que la cifra es excelente,

no quito ni pongo

¡pues los números están presentes!

 

Y qué mal da su colocación

si horizontal o vertical,

una tiene los años que siente el corazón

ni uno menos, ni uno más.

 

Y aunque ya son sesenta y ocho

los que cargo a la espalda,

todavía conservo el humor

de jugar con las palabras.

 

Piedad Martos Lorente

 

19 de agosto de 2016

sábado, 13 de agosto de 2016

HOY DEDICO MIS VERSOS A LOS MÁS JÓVENES

Mis versos de hoy van dedicados a los más jóvenes y a todos aquellos que se sientan con ganas  de leerme. Para todos va mi gratitud junto a un abrazo, que sale del corazón.
 
 
 

JUVENTUD

 

 

Hermosa juventud

alegría sin freno,

que contagia con su risa

al de casa y al ajeno.

 

Hermosa juventud, diviértete

pero siempre con respeto,

que la educación no está reñida

con la diversión y el comportamiento.

 

Hermosa juventud

escuchad a vuestros mayores,

que aunque parezcan anticuados

sus consejos son primores.

 

Son consejos adquiridos

con la experiencia de los años,

que te abrirán el camino

si sabes aplicarlos.

 

Diviértete, disfruta

ahora que tienes tiempo,

después tendrás obligaciones

que te impedirán hacerlo.

 

Hermosa juventud

conservar la alegría,

reír es salud

y la salud es energía.

 

Hermosa juventud

alegría sin freno,

que contagia con su risa

al joven y al abuelo.

 

Piedad Martos

 

agosto 2016

sábado, 6 de agosto de 2016

FLORES Y POESÍA

Últimamente hago pocas manualidades y las pocas que hago son repetidas... es decir, ya las conocéis todas, pero a pesar de eso, hoy os dejo estas flores porque las flores alegran la estancia, jejeje.

Los que no las conocéis os digo que las he hecho con papel higiénico.

Espero que os guste, así como los versos.

 

 

MENTE ACTIVA

 

Mente desocupada

que me llevas a la deriva,

piensa y trabaja

que trabajar es vida.

 

Mente desocupada

lee, escribe, juega,

pero no me martirices

con pensamientos de abuela.

 

Mente desocupada

no digas que eres mayor,

ni te quejes porque no sabes

ni porque tengas dolor.

 

Despierta las neuronas

con actividades positivas,

regálame salud

que la salud es vida.

 

Por eso yo te digo

mente desocupada,

vive, muévete, haz algo

pero no te quedes encantada.

 

Piedad Martos Lorente

 

agosto 2016