domingo, 2 de julio de 2017

AMORES EQUIVOCADOS 6º

Capítulo 6º.

 

VIERNES POR LA TARDE

 

Irene y Marina coinciden en la cocina a la hora de preparar la merienda. Irene pregunta a Marina:

-¿Qué tal se presenta el fin de semana, Marina? ¿Has hecho las paces con tu marido?

-Bueno, digamos que sí aunque no lo tengo muy claro.

-¿Qué quieres decir?

-Pues eso, que no estoy muy segura… estoy recelosa…

-¿Quieres decir que tu marido te es infiel?

-Bueno, no tengo pruebas, pero…  Mira que pendientes me ha regalado. (Marina se pone de lado y le muestra el pendiente que lleva en el lóbulo.)

-Ay, qué bonitos, chica. ¿Y por eso estás recelosa? Pues tendrías que estar contenta. ¡Son preciosos!

-Sí, los pendientes me gustan mucho, pero no estoy segura de su amor… Yo creo que los pendientes son una tapadera. No me convence sus excusas.

-¿Vais a salir este fin de semana?

-Eso quiero. Todavía no me ha confirmado nada en concreto.

-No seas tan desconfiada, Mujer. Siempre os habéis llevado bien, ¿no?

-Sí, claro. Pero desde hace unos meses, la cosa ha cambiado mucho. Raúl ya no es el mismo de antes, que te lo digo yo, Irene.

-Las personas cambiamos conforme nos hacemos más mayores. A ver si eres tú la que ha cambiado…

-¿Yo? ¡Anda, tira con las meriendas y no digas tonterías!

 

EN LA HORA DE VISITAS

 

Marina se cruza en el vestíbulo con Isidro.

 

-Buenas tardes, esaboría.

-Buenas tardes, gracioso.

-Hoy la veo sonriente, ¿dónde ha dejado los nervios?

-Los he dejado aparcados en mi casa, por si los tengo que coger cuando llegue esta noche.

-Ay, qué graciosa es usted.

-¿Pero no habíamos quedado en que yo soy esaboría y usted es el gracioso?

-así es, pero hoy la veo yo de otra manera… Más sonriente… más alegre… No sé, pero la veo mucho más guapa y todo, y eso que usted tiene un rato largo de guapa. Yo la comparo como el jamón con melón…

-¿¿Cómo…? ¿Me compara con el jamón con melón?

-No piense mal. Usted es muy seria y muy guapa, y la seriedad hace un contraste con la belleza, que aún la hace más atractiva todavía. Igual que el contraste del dulce con el salado, o como agrio y dulce, que se chupa uno los dedos. Ay, madre, si yo no estuviera casado…

-Si usted no estuviera casado, estaría soltero, no te jorobas.

-Sí, claro. Si yo estuviera soltero, ahora le cantaría:

Quisiera ser hiedra

para subir por las paredes,

entrar en tu habitación

y ver el dormir que tienes…

-Muy romántico es usted. Su mujer debe ser muy afortunada con un hombre tan gracioso y alegre.

-No lo crea. Ella siempre tiene alguna queja.

-Supongo que si se queja es porque le da motivos.

-Qué va. Si yo siempre estoy igual de cariñoso. A veces le pregunto: ¿Me quieres, luz de mi estrella? Y ella me contesta: Sí, mi cielo oscuro, te quiero pero lejos de mi presencia. Vete a tomar por culo.

-¿Y usted qué hace o qué le dice?

-Nada. ¿Qué voy a hacer? Me doy la vuelta y le digo: Pues que te den a ti también, ¡ea! Y me voy a dar una vuelta por ahí. Hoy, después de salir del trabajo  me he venido derecho a ver a mi tío.

-Pues hala, Ya puede pasar con él, que está en la sala.

 

Una hora más tarde.

 

Isidro va en busca de Marina.

 

-¿Marina…? ¿Marina…?

-¿Qué pasa, Isidro?

-Venga, por favor. Parece que mi tío no está bien.

 

Efectivamente, Manuel dice que no se encuentra muy bien y tiene mala cara. Marina le toma la tensión y le pone el termómetro. Parece que algo le está rondando, aunque no parece nada grave.

 

-Tiene unas décimas pero poca cosa. Le voy a dar un paracetamol y si vemos que sigue igual llamaremos al médico.

-Marina, usted perdone ¿pero me podría dar su teléfono para llamarla por la noche y me dice como sigue? Es que voy a estar preocupado sin saber lo que tiene.

-Sí, claro. Ahora le doy una tarjeta de la residencia y le apunto mi móvil. Pero usted puede llamar aquí siempre que lo desee.

-Ya lo sé, pero me sabe mal llamar tan tarde… Si a usted no le importa, prefiero llamarla cuando ya esté fuera de servicio. Yo también le voy a dar mi número por si tiene que llamarme por algo. No quiero que mi tío esté desatendido por su sobrino favorito.

-Lo tendré en cuenta. Váyase tranquilo que aquí está bien cuidado.

-Muchas gracias, Marina. Qué bien me cae usted, jolines, con lo mal que me cayó el primer día, jejeje.

-Uf, si yo hablara…

-¿Yo también le caí mal?

-Mal no, pero más pesado que una baca en brazos.

 

Los dos sonrieron y se despidieron.

 

-Hasta luego, Marina. Ah, deje los nervios aparcados y no haga uso de ellos, por favor. Así, como está hoy vale mucho más, que se lo dice Isidro el gracioso.

-Lo tendré en cuenta, Isidro. Hasta luego, buenas noches.

 

Piedad Martos Lorente

 

8 comentarios:

Piedad dijo...

Amigas y amigos, con este capítulo os deseo que tengáis feliz mes de julio a los que todavía estáis por aquí. a los que ya se fueron de vacaciones, deseo que las disfruten al máximo y espero verlos de nuevo al término de las mismas.

Abrazos con cariño.

CHARO dijo...

Cada vez se está poniendo más interesante.Feliz julio también para tí.Besicos

Marina Fligueira dijo...

¡Hola Piedad!

¡Ahí sigue Marina con sus idas y venidas! E Isidro que la ronda. Es un texto precioso que cada vez me gusta más, reina: tienes una gran imaginación y te felicito.

Perdona el no pasar antes, pero te estoy escribiendo con el móvil puesto que estoy fuera de mi casa pasando el verano. Mil gracias por tu buen hacer y por tu preciada huella.

Un abrazo y hasta septiembre, amiga.
Se muy muy feliz.

isam dijo...

Bueno, ya he leido el capítulo 6º, a esperar el siguiente, Abrazos.

Conchi dijo...

Hola Piedad, estaremos esperando a que vuelvas para seguir con tu narración a ver que pasa. ¡¡Felices vacaciones!!.

Un abrazo

Lola Barea dijo...

Isidro con Marina quiere algo, uf, que emoción.
Un abrazo grandote, Piedad.

rosa mis vivencias dijo...

Lola yo también lo creo, aunque solo la autora, en este caso Piedad, sabe como continuara, vengaaaa... vamos a por el siguiente que esto se esta puniendo muy interesante.

Un abrazo.
Rosa.

Marina Fligueira dijo...

Jo, Piedad, pero que chulada de relato, amiga. Escribes tan claro sencillo que es una monada, reina da gusto leerte y engancha; le has puesto mi nombre a la protagonista, ya me gustaría serla y recibir los piropos de Isidro.

Te escribo poco, puesto que con el móviel me resulta algo compicado

Un abrazo y ni gratitud.