miércoles, 20 de junio de 2012

DESDE LAS NUBES...

Segundo cuento de los tres con los que participo en el libro "Cuentos en la plaza que recoge 17 relatos y que podéis encontrar ahora a la venta en Amazon.

 

 

CAÍDA DE UNA NUBE

 

Érase una vez una niña llamada Lilí que vivía en una nube blanca, suave y esponjosa, bajo el cielo azul. En ella se encontraba muy a gusto flotando siempre en el aire y protegida en todo momento de cualquier peligro: frío, calor, lluvia, aire... Pero también es cierto que era un lugar muy aburrido ya que no podía jugar ni tenía amigas y tampoco había escuelas.

Cuando la nube, movida por el viento, se trasladaba de lugar, Lilí podía contemplar todo lo que había en la tierra. El bosque con animales salvajes, las montañas pobladas de árboles, las cimas nevadas, los prados verdes, los jardines florecidos, los niños jugando en los parques, las ciudades, etcétera.

Entonces sintió un enorme deseo de vivir en la tierra y le pidió a la nube que la dejara caer. Esta obedeció y suavemente la deslizó hasta poner los pies sobre la hierba verde del prado. Miró hacia arriba y vio cómo la nube se retiraba lentamente, luego echó un vistazo a su alrededor y el prado le pareció enorme, pues desde las alturas parecía más pequeño. Las montañas estaban muy lejos de allí y la ciudad ni siquiera se veía, así que se quedó muy sorprendida y preocupada ya que en aquel lugar no había niñas ni niños como había observado desde el cielo. 

De pronto, vio algo blanco como la nube que se desplazaba a gran velocidad hacia ella. «¿Qué es esto?», exclamó Lilí. «¿Será un animal salvaje?».

El animal se paró frente a ella y levantó las patas delanteras para saludarla:

—Soy un caballo mágico. Además, soy el rey de la selva y de todo este contorno. Me llamo Pirulí, hago piruetas en el aire y corro más que el viento, ¿en qué te puedo servir?

—Soy Lilí y he venido de una nube porque quería vivir con otras niñas, pero aquí no veo ninguna. —dijo la niña después de recuperarse de su sorpresa.

—Las niñas están en la ciudad. Si quieres, yo te puedo llevar.

—¡Oh, sí, me encantaría!—respondió ilusionada Lilí.

—Pues entonces sube a mi lomo y antes de que te des cuenta estarás con ellas. Me haré invisible para que nadie nos moleste.

El caballo se inclinó hasta el suelo y la niña subió a su lomo, se acomodó y el animal relinchó mientras decía: «¡en marcha!».

Unos segundos después Lilí se halló en el parque observando a las niñas y a los niños que allí jugaban, pero estaba muy quieta y callada porque le daba vergüenza hablar con ellos.

Y de nuevo volvió a preocuparse, ¿dónde viviría a partir de aquel día?. Todas aquellas niñas y todos aquellos niños tenían una casa donde vivir y una familia que los protegían, pero, ¿y ella?, ¿dónde viviría ahora?.

Tan absorta estaba Lilí en sus pensamientos que no se dio cuenta de una niña que estaba jugando a las carreras con otros niños para ver quién llegaba antes a la meta. La niña chocó con ella y las dos cayeron al suelo, una encima de la otra. 

—Perdona, ¿te has hecho daño? —preguntó la niña.

—Oh, sí, un poco en esta rodilla —contestó Lilí, con un gesto de dolor.

—¿A ver? Oh, sí, te sale sangre. ¿Puedes andar para ir a tu casa? —dijo la niña mientras le ayudaba a levantarse del suelo.

—No tengo casa —respondió Lilí con lágrimas en los ojos.

—¿No? Entonces, ¿dónde vives? —exclamó aquella niña sorprendida.

—Vivía en una nube pero estaba muy aburrida y quise bajar a la tierra para jugar con otros niños.

—¿Y tus papás?

—En las nubes no hay papás —soltó Lilí con tristeza.

—Pues en la tierra sí hay papás, yo tengo una mamá y un papá.

Lilí estaba muy asustada y se echó a llorar desconsoladamente.

—¿Cómo te llamas? —preguntó la niña con cariño.

—Lilí.

—No llores. Lilí, Yo me llamo Susi. A lo mejor mis papás también quieren ser tus papás... Y entonces tú serías mi hermana.

—¿De verdad? —preguntó emocionada Lilí, esbozando una sonrisa.

—Sí, vamos a mi casa a preguntárselo.

Susi cogió a Lilí de la mano y corrieron a su casa. Les explicó a su papá y a su mamá lo ocurrido y les pidió que Lilí fuera su hermana, porque Susi no tenía ningún hermano ni ninguna hermana.

La mamá le curó la rodilla a Lilí y, desde aquel día, el papá y la mamá de Susi también fueron el padre y la madre de Lilí. Las dos niñas fueron muy felices y siempre estuvieron unidas.

 

Piedad Martos.

13 comentarios:

rosa mis vivencias dijo...

Hola, Piedad.
Te has convertido en una gran escritora de cuentos, poesías y, de lo que encarte.... me encanta la sensibilidad y ternura que tienes escribiendo.
Este cuento como todas es precioso.
No dejes nunca de hacerlo.
Un beso.
Rosa.

Beatriz dijo...

Que cuento tan tierno y dulce. Me encanta el cuento. Eres una gran escritora.

Piedad dijo...

Rosa, Beatriz, me encanta oír que os gusta mi cuento, jajaja, ya le podéis contar a buestros nietos, aunqe los niños de ahora no sé cómo tomarán eso de que una niña vivía en una nube... Son demasiado espabilados como para pensar en algo así, pero yo que todavía me siento niña, jajaja, me gusta soñar y fantasear con cosas imposibles.

Os dejo un abrazo.

reser dijo...

Piedad. es precioso el cuento. Sabes que me encanta como escribes no dejes de hacerlo.
Abrazos
Roser

Blanca dijo...

Un cuento muy entrañable!!
Piedad, paso a dejarte un abrazo muy fuerte. Me acuerdo mucho de vosotras.
Bss

Piedad dijo...

Roser, Blanca, Gracias por vuestra visita...

Blanca, yo también me acuerdo de ti y del día tan maravilloso que pasamos en tu compañía y con la representación de nuestra obra. Los actores magníficos... ¡Para no olvidar nunca!

Besos.

Conchi dijo...

Piedad, algunas veces querríamos ser siempre niñas y vivir en las nubes para no pisar tanta porquería que hay en la tierra. Con las veces que yo he dicho que hay q ue tener los pies en la tierra y la mirada en el cielo, jeje. Pero es que da asco ya tanta "mierda".
Perdona mi vocabulario de hoy pero es que no sé expresarlo de otra forma!!!

Que sigas escribiendo muchos cuentos, amiga.

Un abrazo grande
Conchi

Driada dijo...

Hola Piedad.
El cuento de hoy es un cuento sin efectos especiales.
Habrá que ir poniendo la mirada en escritos así a ver si por fin somos capaces de decir, escribir o reconocer con claridad y sencillez.
¿Y... no me digas que la ilustración la has hecho tú? Que no me extraña , aunque te haga la pregunta, pero en ella estoy viendo unos detalles que me dejan "pasmada" reconozco mi burrez en decirte esto , pero esa niña bajando de la blanca nuve, tiene muchísimo mérito.
Un abrazo
Y ¡ muchas gracias por tus versos dejados en el jardín !

Piedad dijo...

Conchi, tienes razón... hay días en los que el vocabulario no puede ser otro... Pero tendremos que acostumbrarnos a tanta mie... e intentar ver las cosas hasta bonitas y todo, jajaja.Por suerte todavía quedan cosas bellas en la tierra... personas estupendas... que merece la pena vivir para disfrutar de sus encantos.

Abrazos calurosos.

Piedad dijo...

Gracias a ti, Driada, por tus palabras y por tu visita.
Pues sí, la ilustración la he hecho yo con cartulina como todo lo que hago, jajaja, así que no te sorprenda... Pues si en mi mente lo veo claro, en las manos también, jejeje.

Disfruta de tu jardín florecido
donde nace la belleza
entre texto y colorido...

Marina-Emer dijo...

Mi querida Piedad que hermoso como escribes no sabes como me alegro de verte por mi casa y asi vengo yo despues que no es que te olvido es que uno no da mas de si
te deseo feliz semana y te dejo con mi corazón un besooooooooooooooooooooo
Marina

Piedad dijo...

Hola, Marina.
Comprendo que no tengas tiempo para seguir a tus seguidores ya que eso conlleva un tiempo bastante considerable por la cantidad de ellos, cosa muy gratificante para ti, pues eso indica que gusta tus poesías... entrar en tu casa, es gozar mientras paseas por ella entre versos y versos.
Agradezco el tiempo que me dedicas junto a tus palabras de afecto.

Un abrazo con cariño.

Anónimo dijo...

Hacia tiempo que no entraba en tu blog porque sin querer lo había borrado del mío, pero hoy en un papelito encontre la direccion y lo puse de nuevo en su sitio. un abrazo.
Loli