miércoles, 30 de mayo de 2012

CUENTOS EN LA PLAZA

Sí, "CUENTOS EN LA PLAZA" es el título del libro de cuentos escritos por el grupo INTERNACIONAL RED-GAERAS, a la venta en Amazon. Es un libro para todos los gustos y todas las edades ya que cuenta con 17 historias diferentes, portadoras de mensajes positivos.
Yo he participado con tres, uno de ellos os lo dejo aquí.
El dibujo está hecho con cartulina como todos los dibujos que yo hago. Si tiene algún defecto ya sabéis, los ojos de las manos, a veces fallan...
 
 

EL RELOJ Y LA FLOR

 

Pablito, que era un niño con mucha imaginación, quería ser reloj porque le encantaba oír las campanadas que marcan las horas y, para ello, colocaba los brazos imitando la  posición de las agujas en la esfera y con la boca hacía los sonidos de los cuartos y de las horas.

Din don. Din don. Din don. Din don. Dan. Dan. Dan.

—¡Son las tres de la tarde, hora de ir a la escuela! —gritaba Pablito al dar la hora —.

Pero ser reloj era algo muy difícil y agotador, todo el día dando las horas acababa siendo una tarea muy pesada. Entonces pensó en ser flor. Una flor diferente y rara, pero bonita, ya que el deseo de Pablito era ser alguien especial, diferente a los demás.

Se vistió con un chándal verde, un gorro y unos guantes rojos. Con los brazos en alto hacía ver que eran dos ramitas de una flor, sus manos simulaban los capullitos a punto de abrir y su cabeza representaba la flor más grande.  Pero también se hacía muy pesado estar en el jardín como si estuviera plantado.

A punto estaba de rendirse cuando se le apareció un hada madrina.

—Hola, Pablito.

—¿Cómo sabes que soy Pablito si ahora soy una flor?

—Porque los niños no pueden ser flores. Las flores nacen de las plantas —le explicó el hada.

—Ayer era un reloj que daba las horas.

—No, Pablito, tampoco puedes ser un reloj.

—¿Por qué? —protestó el niño algo disgustado.

—Porque el reloj es un objeto fabricado por las personas y tú eres un niño: ¡un ser humano! —le hizo ver el hada.

—Pero a mí me gustan las flores y me gusta oír las campanadas del reloj y quiero ser un niño muy importante.

—Para ser importante tienes que estudiar mucho y cuando seas mayor trabajar en algo extraordinario.

Pablito estudió mucho, creció y, de mayor, fue muy famoso porque diseñó y construyó un reloj dentro de una flor con doce pétalos preciosos, que hacían las veces de las doce horas, y así consiguió lo que tanto le gustaba: una flor y las campanadas del reloj con melodía incorporada.

Din, don, dan, din. Din, dan, don, din...

 

Piedad Martos Lorente.

 

7 comentarios:

Piedad dijo...

La mayoría de vosotras ya conocéis este cuento, pero las que no entran en la plaza no lo conocen y me ha parecido buena idea ponerlo también aquí.

Os pido disculpas por no haberos contestado en la entrada anterior, pero llevo unos días bastante ocupada y me falta tiempo,jeje, aunque sí os he leído a todas porque como ya sabéis, vuestros comentarios me sirven de energía positiva.
Tengo que agradecer a Cheli su comentario igual que a Chanel que después de tanto tiempo aún se acuerdan de mí y, cómo no, también al resto de las amigas por estar siempre presentes fieles a su visita dejando palabras tan alientadoras...

Os dejo un abrazo.

Conchi, me imaginé a tu madre hablando con el cura en esa excursión... lástima que no lo consiguiera.

rosa mis vivencias dijo...

Hola, Piedad.
Me ha encantado volver a leer el cuento, por veces que lea lo que escribes siempre acaba gustándome aún más, porque lo haces perfectamente, soy una fiel seguidora tuya.
Espero que muy pronto puedas concentrarte un poco más y, sigas escribiendo.
Un beso.
Rosa.

Conchi dijo...

Piedad, ya decía yo que algo te pasaba y acabo de leer que estás bastante ocupada. Y es que a veces se nos junta mucho trabajo, a mí me está entrando ya el agobio de final de curso. Me esperan un montón de exámenes que corregir y mucho papeleo. Pero bueno, todo pasará.
¿He leído por algún lado que la representación de Churros es el día 14? Creo que fue Gloria la que dijo que también va a ir al estreno. ¿Vais juntas? ¡Qué bien!

Me parece estupendo que publiques tus cuentos aquí, claro que sí. Son muy bonitos y están escritos para ser leídos, ¿verdad? Todas deberían de hacer lo mismo. Es una buena idea ya que las visitantes no siempre son las mismas en todos los blogs.

Bueno, amiga, te mando un fuerte abrazo esperando que estéis bien en casa.
Conchi

Driada dijo...

Menos mal! anoche después de leerte al querer hacer el comentario no hubo forma, pero esta mañana el duende del ordenador debe estar dormido todavía y me he podido colar sin que se entere.
Veo que tu producción sigue en marcha, un cuento más y siempre con una enseñanza que no por sencilla debe olvidarse.
Un abrazo ¿todo va bien?

Mariaisabel dijo...

Hola amiga, yo también he tenido algunos problemillas para entrar.
Ya veo que estás muy ocupada, pero no dejes de escribir, ya sabes que tienes muchas admiradoras por este mundillo de los blogs.
Bonito cuento y bonito dibujo de la flor en forma de reloj.
Siempre te he dicho que te admiro mucho.
Un fuerte abrazo con mucho cariño
Mariaisabel

Cheli dijo...

Piedad, ¡Qué bonito cuento!¡Qué grande es la imaginación de un niño!Algunos adultos siguen conservando ese don de la niñez y ese es tu caso. Con tu permiso, leeré tu cuento a mis hijos, que les gusta mucho que les lea cuentos. Un abrazo fuerte

Rosa María dijo...

Yo, no puedo salir sin hacer un comentario de este bello cuento. Pero claro que tras esta sensibilidad, se aseienta una mujer con ojos abiertos en el alma, y como todos sabemos, éstos ojos son los que dejan ver la relalidad de mucho. Bello cuento amiga Piedad.
Un abraciño