jueves, 26 de enero de 2012

¿Existen los milagros?

Aromas me trae la brisa

de un jardín en su esplendor,

y tan bella es su flor

sin ser rosa ni margarita.

Que posa engalanada

con perlas de cristal

para saludarme por la mañana,

fresca y natural...

 

Gracias, Isabel por regalarme esta flor.

 

A continuación os dejo este relato para la reflexión...

 

 

 

¿Dónde está la verdad y, dónde está el engaño?

 

 

Después de cerrar la puerta, María permaneció unos segundos quieta y pensativa en el umbral de la casa, mientras oía los pasos de su visitante como se iban perdiendo en la lejanía.

Lentamente, volvió sus pasos hacia el saloncito y se sentó en el sillón del que se había levantado unos instantes antes, reclamada por el timbre de la puerta al sonar insistentemente. Tomó la prenda de ropa que había dejado sobre la mesa y reanudó sus labores, ahora con el pensamiento puesto en otra época muy lejana del presente, pero fresca en su memoria, al recordar aquellas historias que con tanto interés escuchaba de boca de su abuela, en las largas veladas de invierno frente a la chimenea a falta de otra distracción mejor.

Comparó aquella época con los tiempos actuales y sonrió levemente. "Qué diferente todo," pensó sin dejar de coser.

"Si yo explicara a mis nietos las historias que tantas veces oí contar a mi abuela cuando me hablaba de Dios y que tanto me gustaban, sin duda se reirían de mí o pensarían que estoy loca."

Tan segura como creyente de todo aquello, la abuela les hacía vivir a sus hermanos y a ella momentos de emoción con aquellos relatos en los que siempre se producía el milagro.

Contaba que había un anciano que andaba por el mundo, sobre todo por el campo, que se presentaba en casa de algún campesino a pedir limosna. El pobre campesino compartía con él lo poco que tenía y ahí se producía el milagro. Cuando el anciano desaparecía, la riqueza llegaba a la casa. Pero si el lugar donde llegaba era un rico avaro y le negaba un baso de agua y, además le echaba los perros, en cuanto él desaparecía, los perros caían muertos y en el agua que el rico bebía aparecía una serpiente.

"Un milagro... Sí, tendría que suceder un milagro de aquellos, aunque a decir verdad tal vez hoy mismo se haya producido cuando he abierto la puerta sin saber quien llamaba, porque tal y como están las cosas en los tiempos que corren se puede esperar cualquier cosa desagradable."

Piensa en los vecinos de la calle de atrás, Manuel y Pepita, que han sido golpeados brutalmente cuando abrieron la puerta después de ser engañados diciéndoles que traían una carta certificada, hecho que se convirtió en una trampa para ser robados. Así como el caso que le ha contado la vecina, ocurrido a un matrimonio anciano después de abrir la puerta a la policía, la cual le traían noticias del accidente que acababa de sufrir su hijo, pero la policía no era tal ni el accidente verdad. El robo y la agresión fue la única verdad existente.

El tipo de esta tarde era uno de tantos dispuesto a vender su producto mediante el engaño, haciéndose pasar por un empleado de la compañía de la luz para verificar los descuentos aplicados, para lo cual necesitan el último recibo. Pero María no se ha dejado llevar por las palabras del hombre y decidida le ha contestado que hacía pocos días que lo había actualizado y acto seguido cerró la puerta, lo que le hizo pensar en aquellos relatos de su infancia y los milagros que según su abuela se producían cada vez que el anciano visitaba un campesino.

"Ay, señor, cuánta maldad hay en este mundo. También ahora tendrías que premiar o castigar según la intención de cada persona que amablemente intenta confundirte con sus palabras, y que nunca se sabe quien dice la verdad. ¿Quien pide por necesidad o por vicio?"

Hay quién se vale de la desgracia de los más débiles  aprovechándose de las circunstancias para obtener unos beneficios que deberían estar destinados a los más necesitados Y, sin embargo se aprovechan los pillos...

 

10 comentarios:

Marina-Emer dijo...

me han gustado tus versos de la flor ya que son mi debilidad.
te deseo feliz fin de semana
gracias cariño de entrar a verme es un placer recibirte.
un abrazo y enlazado un beso
Marina

Piedad dijo...

Marina, el placer es mío de leerte y poder contar con tu amistad. Gracias or el tiempo que me dedicas en este espacio.
Abrazos.

Vicente Rubio dijo...

Amiga Piedad, gracias por entrar por primera vez en mi blog, pero has entrado en el blog de la anécdota, de la chirigota y del chiste o sucedidos, tengo otros dos uno sobre lo hermosa que es mi tierra Valencia y el otro que hablo de actualidad, de todos modos muchas gracias dejando constancia de encantadores que son tus poemas y tu prosa.
Un abrazo

Piedad dijo...

Hola, Vicente.
Gracias por tu visita y por tus palabras.
He visto tus otros dos blogs aunque no dejara constancia de ello y me parece muy lindo lo que hablas de tu tierra... es decir, merecido, porque Valencia es una ciudad maravillosa...
Saludos.

Mariaisabel dijo...

Hola Piedad,
Me ha gustado entrar de nuevo en tu blog y leer tu poema y relato.
Me ha encantado!
Desgraciadamente ya no vivimos esos tiempos de la abuela, tan distintos a los que vivimos actualmente. Ahora hay demasiada frialdad y maldad en este mundo, parece que nos hemos vuelto locos y no hay sensibilidad en las personas. No me gusta eso de: Todo vale!
No, no vale todo. No podemos vivir en un mundo tan cruel. Necesitamos más amor, más cariño hacia los demás.
Un gran abrazo, querida amiga.
Mariaisabel

Piedad dijo...

Gracias, María Isabel, por tu visita. Pienso igual que tú, los tiempos de ahora son tan diferentes... pero por suerte todavía quedan personas bondadosas, lo que pasa es que la bondad no hace ruido y no nos enteramos de que existe. Solo se oye la maldad, la que te hace poner la piel de gallina...

Te dejo un abrazo con todo mi afecto.

rosa mis vivencias dijo...

¡Hola Piedad!
Eres única componiendo poesía,tú soltura es tal escribiendo, que los resultados son obvios.

Hoy día no nos podemos fiar de nadie, que nos venga ha ofrecer o vender nada, por desgracia en este tema vamos de mal en peor.

Un beso.
Rosa.

Driada dijo...

Hola Piedad
Esas flores son realmente afortunadas que tus versos se hayan compuesto para acompañarlas es todo un lujo.

En cuanto el texto que presentas es realmente triste.
Los que deberían velar por la justicia cada día se está bien más y más . Son los más corruptos.
Si no se respeta la ley y no se sancionan debidamente los hechos delictivos esto irá cada vez a más.

Un abrazo y mil gracias por esos versos que con tu permiso guardo junto a la imagen.

Piedad dijo...

Rosa, ¡al final me voy a creer que de verdad son bonitos los versos! ¿No será que tú los lees con buenos ojos? Jajaja.

Driada, tus flores... es decir, tus fotografías son merecedoras de mucho más, pues aunque no lo creas, no encuentro las palabras adecuadas para manifestar la alegría que me causan las flores... ellas son mi debilidad y aunque no las vea me da igual, me conformo con lo que me explicas...

Abrazos.

Conchi dijo...

Piedad, la foto de Isabel es preciosa porque sus flores son únicas y ella sabe inmortalizarlas con su cámara, pero junto a tus versos sí que foman una buena pareja.

El relato nos lleva a confirmar lo que dijeron los mayores tantas veces (al menos muchos mayores que yo he conocido): todo es mentira. Nada de lo que dicen es verdad y nadie va a venir a ayudarnos. Solo podemos confiar en nosotros mismos y en los que están a nuestro lado. Y a veces ni eso. Recuerda el dicho "No me fío ni de mi sombra".

Oye, te mandé un correo con tu cuento, ¿no? No me has comentado nada.

Un abrazo grande, amiga. Que tengas un feliz domingo.
Conchi