miércoles, 15 de julio de 2026

EL CORECAMINOS 4

IV
Andrés se sentía descansado y ágil, pues había dormido bien y le cundía andar, por lo que pasó
la mañana de un tirón y pronto llegó a las inmediaciones del siguiente pueblo. Se sentó bajo la
sombra de un árbol, sacó el marco con la fotografía y lo apoyó sobre el saco de dormir, después
se dispuso a degustar el estofado que le había preparado Ángeles. Desde que había salido de
su casa, hacía ya muchos días, no había comido un guiso de carne por lo que le supo delicioso.
Cuando ya recogía todo, dos muchachos con aspecto desagradable aparecieron de repente.
Andrés cargó sus cosas y abandonó el sitio que le había servido de aposento. Cogió el bastón
fuertemente, pues le dio la impresión de que lo iba a necesitar.
-Oye, tú, ¿ese pueblo que se ve allí es Cuenca del Moral?
-Eso creo -contestó Andrés mirando de reojo.
-¿Sólo lo crees? –dijo uno de ellos- ¿Te diriges a él y no lo sabes?
-Vosotros también os dirigís a él y tampoco lo sabéis.
Uno de ellos se adelantó dos pasos y se puso a la altura de Andrés, a la vez que le hacía la
zancadilla. Este estuvo a punto de caer pero recuperó el equilibrio a tiempo. Entonces, se
volvió hacia ellos y se puso en frente de los dos, apoyando el bastón en el pecho del que le
había agredido.
-Si os acercáis a mí, hago de vosotros un pincho moruno.
-Sólo hemos hecho una pregunta.
-Y yo os la he contestado, así que tened mucho cuidado con lo que hacéis. Manteneros lejos de
mi vista si no queréis acabar mal, ¿entendidos?.
-Tranquilo, hombre, tranquilo.
Andrés apresuró el paso y se alejó de ellos. Llegó al pueblo y recorrió parte de sus calles. La
gente se le quedaba mirando como el que ve un bicho raro y decidió salir de él… de seguir su
camino, pues no estaba cansado. A media tarde llegó a un hermoso paraje donde reinaba la
paz y la tranquilidad. El cielo estaba claro y decidió pasar la noche bajo las estrellas,
contemplando su belleza, como había hecho unas noches antes bajo aquel porche. Se
resguardó un poco bajo un árbol. Allí se relajó, escribió lo visto y vivido ese día y después habló
con la joven del cuadro, como si ella lo pudiera oír.
“Una estrella me acompaña en esta noche estrellada.”
Al día siguiente otra meta, otra aventura, que quizá algún día le serviría para contar a sus hijos.
Piedad Martos Lorente

9 comentarios:

Piedad dijo...

Hola, amigos y amigas.
Cuidaros mucho de la calor y no salgáis a las horas del sol fuerte, que en casa se está muy bien, jaja.
Yo procuro salir temprano y luego me en cierro en casita.
Os dejo abrazos y un ramillete de besos.

ETF dijo...

Buen consejo, Piedad

ETF dijo...

Piedad, este nuevo capítulo del Corecaminos vuelve a mostrar esa mezcla tuya de ternura, memoria y verdad que siempre conmueve. Hay en tu manera de narrar una serenidad que acompaña, como si cada paso del protagonista nos recordara que la vida se sostiene en pequeños gestos, en lo que permanece aun cuando todo cambia. Gracias por seguir construyendo esta historia con tanta sensibilidad y cercanía.
Un fuerte abrazo, Piedad.

Ernesto. dijo...

Querida amiga, fuerte abrazo, Piedad.
Buena semana.

Manuel dijo...

Gracias amiga Piedad por esta serie tan entretenida del correcaminos...me acabo de leer también la tercera parte que me la había perdido en su día, y me ha encantado como pasa a ser de un buen samaritano generoso y compasivo, sin esperar nada a a cambio, a este Andrés del capítulo cuatro donde demuestra ser un joven con carácter que les planta cara y no se amedrenta ante nada. Me han encantado los dos por su amena y entretenida lectura, marca de la casa...
Un fuerte abrazo, amiga, y yo estoy haciendo lo mismo que tu, que en cuanto aprietan las calores, a casita que es donde mejor se está.

Campirela_ dijo...


Otro nuevo capítulo donde Andrés sigue su camino, aunque nunca falta gente de mal vivir para estropear su cometido; menos mal que se sabe defender.
Y bueno, ese cuadro tal vez algún día le responda...
Gracias, Piedad, y lo mismo para ti; cuidado con este calor sofocante.

J.P. Alexander dijo...

Es un soñador que mira las estrellas me encanta tu historia. Te deseo un buen fin de semana. Te mando un beso.

Marina Filgueira dijo...

!Holaa, Piedad¡

Andrés es un incansable corre caminos, amigo de la aventura y valiente a la vez, con un corazón grande, amigo de la buena siembra. Así es como debe ser, él es un ejemplo de vida.

Quiero decirte que mí blog, está parado, pero es no quita que mientras pueda, os seguiré vitando.
Un abrazo colmado de gratitud, y de mi gran estima.

Feliz verano.

Marina Filgueira dijo...

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