domingo, 23 de abril de 2017

AMORES EQUIVOCADOS

Por San Jordi una rosa y un libro... La rosa la he hecho yo con papel y el libro... Bueno, solo es un relato de nueve capítulos con el cual espero que disfrutéis.
 

Capítulo 1º.

 

EN LA PARADA DE AUTUBÚS

 

Una mujer de unos cuarenta años llega a la parada del autobús (en esos momentos no hay nadie esperando), se mira el reloj y habla para sí.

 

"Cómo se conoce que hoy es domingo y la gente está en sus casas comiendo tranquilamente con la familia. Yo, en cambio tengo que trabajar en la residencia y, nada menos que el turno de tarde, que se me hace pesadísimo. Ahora veremos a ver cuándo viene el autobús. No tengo ganas de andar, que bastante ando toda la tarde de un lado para otro por esos pasillos sin fin, atendiendo a unos y a otros. Que si cambiar pañales, que si dar las meriendas, que si ahora toca el medicamento, después la cena y más tarde a la cama. Y encima, los domingos, los autobuses van como pueden con tantos recortes… Madre mía. Me voy a sentar, porque me parece que voy a tener que esperar un rato. Y anda, que los nervios que tengo… ¡Estoy que voto! Por si faltaba algo voy a tener compañía… Como le de por hablar a este hombre voy a estar arreglada. Con las pocas ganas que tengo yo de oír tonterías, porque en las paradas de autobuses, ya se sabe, solo se dicen estupideces…"

Hombre: buenas tardes, señora. ¿Sabe usted si ha pasado el autobús de mi barrio?

Mujer: ¡Y qué sé yo cuál es su barrio y su autobús, no te jorobas! Mire, caballero, yo estoy pendiente del mío y no llevo en cuenta los autobuses que pasan.

Hombre: bueno, mujer, no se ponga usted así. Perdone si le he ofendío.

Mujer: no pasa nada, perdone usted.

Hombre: entonces, ¿dice que no ha visto pasar el autobús de mi barrio?

Mujer: ya le he dicho, que yo no sé cuál es su barrio.

Hombre: pero, ¿usted no me conoce a mí?

Mujer: no, no, no y no. No sé quien es usted, ni cual es su barrio ni su autobús.

Hombre: ay, pero si a mí me conoce todo el mundo… ¿o es que no es usted de aquí?

Mujer: claro que soy de aquí, pero eso no quiere decir que tenga que conocer a toda la gente de esta ciudad. ¿Usted me conoce a mí?

Hombre: no señora, pero es que a mí me conoce todo el mundo. Me llaman el gracioso… Bueno, mi nombre es Isidro, pero como soy muy simpático, la gente  me llama el gracioso, como ya le he dicho.

Mujer: ah, sí, ¿y dónde tiene usted la gracia? Porque yo no se la veo por ninguna parte.

Hombre: bueno… es que usted está muy nerviosa, pero si me oyera contar chistes… se iba usted a mear.

Mujer: ja ja ja, y hasta me iba a cagar… ¡Pero en su sombra!

Hombre: de verdad, ¿no quiere usted que le cuente un chiste? Mire, le voy a contar uno que es muy cortito. Era uno que preguntaba: ¿Cuál es la acera del frente? A lo que le contestó el otro: pues aquella de allí. Es que voy allí y me dicen que es esta. Jejejejeje, ¿Verdad que tiene gracia?

Mujer: sí, muchísima.

Hombre: venga, le cuento otro. Esto era una…

Mujer: ¡Coño, cáyese ya, que no estoy de humor!

Hombre: pero si tiene mucha gracia.

Mujer: sí, tiene usted la gracia donde yo tengo el dinero.

Hombre: ¿Quiere usted decir en el banco? Pues se equivoca. La gracia es mía por naturaleza. Nací con ella…

Mujer: es que yo no le he dicho que tenga la gracia en el banco.

Hombre: ah, ¿no? Como ha dicho usted que tengo la gracia donde usted tiene el dinero, pensaba….

Mujer: en el banco, yo solo tengo deudas. El dinero lo tengo en otro sitio que no quiero nombrar para no ser grosera, ¿sabe usted?

Hombre: pues sí, creo saber dónde tiene usted el dinero, y es más, también creo que la simpatía la tiene en el mismo sitio.

Mujer: ¡Por fin, ya viene mi autobús! Adiós, gracioso, que usted lo pase bien haciendo reír a la gente más que a mí. Porque si esa es su gracia, lo compadezco.

Hombre: adiós, esaboría. Pa que vea usted que además de gracioso también soy generoso, le voy a regalar una arroba de sal, que cuando la vea la gente pasar le digan: ¡eres más salada que la mar! Y viva el salero que te puso el caballero que preguntaba por su autobús, Isidro el gracioso, ese que dice ser del sur.

Ah, y cuando digo una arroba, me refiero al peso y no a @****.com.

 

Piedad Martos Lorente

 

15 comentarios:

Kety dijo...

Buenos días Piedad, me has arrancado una sonrisa con tu relato, (falta me hace) Muy bueno. Qué arte tienes.

Besos y feliz día del libro

Piedad dijo...

Amigos y amigas, espero y deseo que tengáis feliz día del libro. En Cataluña Sant Jordi, por lo que es costumbre regalar además del libro, la rosa.
A mí ya me la han regalado. Y como podéis ver, yo la he hecho de papel que no tengo que ponerle agua, jejeje.

Feliz día y feliz semana.

Abrazos.

Piedad dijo...

Ay, Kety, que nos pisamos... Bueno, pues ya me has alegrado el día con saber que te he sacado una sonrisa.
Ya sabes que sigue...
Un beso para ti.

CHARO dijo...

Pobre mujer, le tocó el pesado de turno.Besicos

Amparo Sánchez dijo...

Hola dando un vistazo por los blog e visto el tullo me ha parecido interesante,
La rosa muy bonito y el relato del libro también, yo a veces tan bien pongo alguna poesía
de otro autor ...Saludo.

Marina Fligueira dijo...

¡Ay Piedad!!! Que ratito mas chulo he pasado leyendo este tu texto simpático como el Isidoro. Buenísimo!!! Ha sido un placer pasar por esta tu casa
Te dejo mi gratitud y estima.

Un abrazo. Ten un feliz día.

Conchi dijo...

Hola Piedad, comienza bien tu simpático relato, a ver como continua, pues los nervios que lleva la protagonista son de aúpa.

Besos.

AMBAR dijo...

Eso pasa de verdad en la espera del autobus, menudo ratito habrá pasado la señora con los nervios a flor de piel.
Un buen fin de semana y un abrazo.
Ambar

Marina Fligueira dijo...

¡Hola Piedad!!!

Paso de nuevo a releer este relato fantástico, se necesita mucha imaginación para dar forma a un texto como este, es un deleite de lectura. Gracias, por tu buen hacer y, mi inmensa gratitud por tu preciosa huella.

Un abrazo y buen fin de semana.

María Perlada dijo...

Que bueno ha estafo tu relato Piedad la verdad es que me has sacado sonrisas.

Y así es, en la parada del bus puede haber gente de todo tipo.

Feliz día aunque no sea el día del libro.

Besos enormes .

joaki007 dijo...

Hola Piedad.
Yo tampoco me olvido. espero mejore el tiempo.Tiempo habrá .

Pues tu relato me ha encantado .es "como la vida misma" , cuando uno se encuentra en una parada de autobús, o dentro del autobus a un pesado , no veas...yo tiemblo.
¿Continua este relato?...

Un beso grande .

Hoy , 30 de abril un dia malisimo de lluvia .

rosa mis vivencias dijo...

Piedad me ha gustado mucho tu relato, en alguna ocasión seguro que nos a pasado como a la mujer, que te encuentras con gente que pregunta más de la cuenta y se creen muy graciosos, a pesar de eso, siempre deberíamos ser educados.

Esperaremos tu próximo relato.

Un abrazo.
Rosa.

reser dijo...

Como siempre magnifico relato. Me ha hecho sonreír...y es que tienes un arte...
Abrazos, amiga.
Roser

Conral dijo...

Piedad, tú sí que tienes gracia. Y qué casualidad, ¡también eres del sur! jeje.
Me ha encantado el primer capítulo!
Y tu rosa, preciosa, como todo lo que haces.
Un abrazo grande.
Conchi

Lola Barea dijo...

¡Cuantas cosas pasan en la parada del autobús,jajaja.
Me ha encantado la primera parte de tu relato. Voy a leer la segunda.

Un abrazo, Piedad.

Lola.