domingo, 22 de junio de 2014

NUEVO RELATO. CAPÍTULO 4º

LA LUZ DE ESPERANZA



Capítulo 4º



Cuando Esperanza llegó a su casa, pasaban ya de las dos del mediodía. La
visita con el señor alcalde se había retrasado más de lo que ella esperaba,
pero se sentía satisfecha de haberlo intentado, total, por probarlo no iba a
perder nada.

Se calentó las lentejas y, hambrienta se sentó a la mesa dispuesta a devorar
el humeante contenido del plato, que con solo el olor se hacía la boca agua.

"Qué buenas me han salido hoy las condenadas -pensaba mientras saboreaba la
primera cucharada-, o quizá lo haga el hambre que tengo a estas horas de la
tarde.

El timbre del teléfono, hizo interrumpir el placer de degustación de tan
exquisito alimento para su gusto.

-¿Dígame?

-Buenas tardes, señora. Mi nombre es María del Rosario y la llamo para
ofrecerle un descuento en las llamadas de su teléfono fijo y las llamadas
del móvil gratis, una gran ocasión para que deje de pagar las enormes
facturas que en estos momentos usted está pagando. Dígame, ¿tiene Internet
en casa?

Esperanza escuchaba mientras engullía el alimento que le ocupaba la boca,
la voz melosa al otro lado del hilo telefónico, al parecer de otro país a
juzgar por su acento.

-Perdone, señorita, lo que en este momento tengo, es un hambre atroz y un
plato de lentejas frente a mí, que me están diciendo: "cómeme".

-Oh, lo siento, señora, pero no puede perder esta oportunidad que le estoy
ofreciendo por tan solo diez euros...

-Perdone, señorita. No me interesa -y colgó sin más.

"Joroba, no tienen cuando llamar, sino ahora que estoy comiendo con tan buen
apetito."

Diiiiin doooon.

"Vaya, por Dios, ahora el timbre de la puerta. Está visto que hoy no es mi
día de suerte".

¿Quién es?

-Perdone, señora, ¿me puede abrir por favor?

-¿A dónde va?

-Perdone, señora, voy a vender ajos.

-¿Ajos?

-Así es, señora, no tengo trabajo...

-Lo siento, yo ya tengo ajos y no necesito nada.

-Señora, por favor, pero yo necesito comer...

La mujer seguía suplicando a través del telefonillo y Esperanza no pudo
evitar emocionarse, al oír aquella voz temblorosa y angustiada suplicando
clemencia, mientras ella comía un plato de lentejas bien condimentadas.

-Está bien, te compraré ajos.

Después de tranquilizar su conciencia con su pequeña aportación, se volvió a
sentar para seguir comiendo.

"Jolines, se me han enfriado las lentejas con lo buenas que estaban. Creo
que hasta me van a sentar mal y todo... ¡pobre mujer! que mal lo deben pasar
todas estas personas que no tienen para comer. Pobre gente. Ea, ya no
quiero más lentejas, se me ha quitado la gana de seguir comiendo. Las tenía
que haber compartido con ella, pero lo he pensado tarde."

Se levantó de la silla, recogió la mesa, fregó los cacharros y ordenó la
cocina. Se sentó en el sofá, puso los pies en alto y cerró los ojos. Estaba
cansada, pero su descanso fue tan breve como lo había sido su comida. El
teléfono volvió a sonar.

-¿Dígame?

-Buenas tardes, señora, encantada de saludarla. Mi nombre es Luis Alfredo y
le llamo para ofrecerle los mejores descuentos en telefonía...

-¿Otra vez vosotros? ¡Qué pesados por Dios! No me interesan vuestros
descuentos -y colgó-.

"Qué pesada se hace la gente. A ver si ahora me dejan descansar."



Pero en lugar de seguir con los ojos cerrados, se levantó del sofá y se
dispuso a salir de nuevo con el fin de llegar hasta el centro de
manualidades, donde la esperaban sus amigas.

5 comentarios:

Piedad dijo...

Vueno, pues ya ha pasado otra semana y aquí estoy con otro capítulo, esperando que sea de vuestro agrado.
Os doy las gracias anticipadas por vuestra visita y os deseo que tengáis un feliz domingo y feliz semana.

Abrazos.

Conchi dijo...

Piedad, qué pena que Esperanza no pudiera comerse las lentejas que tan ricas le parecían. Y es que para disfrutar de la comida hay que tener descanso también y no preocupaciones. Ella hizo suyas las de la vendedora de ajos (que por cierto, podría ser de un pueblo de Córdoba, Montalbán, que es el que mejores ajos produce, jeje). Y luego, las dichosas llamadas de teléfono que no paran. Esto es ya un abuso.

Bueno, bueno, sigue escribiendo que vas muy bien.

Un abrazo
Conchi

Beatriz dijo...

Un día muy estresante tuvo Esperanza. Es cierto que como molestan por teléfono con ofertas que uno no quiere. Esperemos que Esperanza pueda hacer una buena cena ya que con las ricas lentejas no pudo. Buena semana Piedad

rosa mis vivencias dijo...

Hola, Piedad.
Por lo que he leído el Señor Alcalde aún no ha dado una solución a los problemas de Esperanza, seguro que esta en ello.
La publicidad telefónica esta a la orden del día, mira que llegan a ser pesados!!!! Por desgracia hay tanta gente que necesita trabajar y ganarse el plato de comida, que en ocasiones no imaginamos hasta donde llega sus necesidades.

Sigo a la espera de la repuesta del Alcalde a Esperanza, dará al final con una solución?????

Abrazos.
Rosa.


Isabel Tejera dijo...

Te he visto en el jardín y no puedo dejar tanto tiempo sin decirte nada ...... ¡¡¡ Madre mia , pero que atraso llevo !!!. Me vas a tener que perdonar por no haber venido antes. Me pongo a leerte hasta recuperar toda lo que has escrito.

Veo que la Esperanza la has puesto en acción .

Un abrazo grandeee